¿Cómo disminuir el riesgo de intoxicación en animales?

Dado que el nivel de intoxicación está directamente relacionado con el nivel de toxinas, una forma de poder utilizar alimentos contaminados es a través de la dilución de estos lotes, de forma de lograr una concentración “segura” para la salud animal.
Otra opción podría ser el uso de secuestrantes de la toxina.
 
En primer lugar tenemos opciones de conservación de la planta entera. En este caso el corte para henificar presenta los problemas de secado apropiado que tenemos con todos los henos. Esta opción debe preferirse para cultivos muy inmaduros casi sin grano, con alta proporción de material verde cosechable.

La opción de ensilar la planta entera, aparece también como posible. Presenta la ventaja que el forraje puede ser una buena fuente para la “dilución” del grano contaminado. Nuevamente, la limitante es el grado de madurez del cultivo, cuanto más maduro éste, menor la calidad del ensilaje en general y adicionalmente, la paja del trigo madura resulta particularmente “resistente” al pisado, resultando en un material con dificultades para alcanzar una buena exclusión de aire y por lo tanto un ensilaje con buenas características de conservación. Se recomienda “picar” material con menos de 40 a 45% de materia seca en estos casos.

Para la opción de henilaje, corren la mayoría de las consideraciones anteriores, un material con dificultades para alcanzar una buena exclusión de aire, con una muy probable “baja densidad de empaque”, además de una más corta “vida útil” de la reserva, por lo que como en los casos anteriores, resulta recomendable para materiales muy verdes.

Finalmente la opción grano húmedo, resulta atractiva a condición que el material guardado presente niveles de contaminación con toxinas del Fusarium medianos a bajos.
Para alcanzar éste objetivo, según el nivel de afectación de la chacra, deberemos “manchonear” las áreas problema, dejando en pié el material más afectado. Seguramente deberemos también aumentar el viento en la cosechadora para, aún a costa de una cierta merma de rendimiento, evitar al máximo los granos vanos y chuzos, que suelen ser los más contaminados.

El resto de las condiciones, humedad del material de 28 a 30%, grano achatado o roto al entrar en la bolsa, buena compactación (exclusión de aire), etc. son los mismos que para los granos húmedos normales.

Estas medidas deben ser tomadas con prontitud, ya que una de las cosas que sí sabemos es que presencia del hongo y presencia elevada de micotoxinas no necesariamente coinciden, y que para un mismo nivel de infestación con Fusarium, la presencia de micotoxinas crece exponencialmente a medida que se acerca el final del ciclo del cultivo y del hongo, dado que estos metabolitos fúngicos son un “mecanismo” de defensa territorial del hongo que antes de desaparecer “marca” su territorio. Por lo comentado, para todas las situaciones la “cosecha anticipada” es un imperativo.
A modo de recordatorio se incluye un cuadro con niveles de varios agentes micotóxicos y su capacidad contaminante según categoría bovina a suplementar (en ppb/kg) .
 
 
Es de destacar que estos niveles constituyen lineamientos generales, ya que típicamente un alimento contaminado tiene más de un agente micotóxico y en muchos casos éstos actúan sinérgicamente, mostrando un efecto tóxico superior al esperado a partir de simples resultados de análisis de micotoxinas individuales.
 
¿Cuáles son las primeras medidas a tomar para usar un lote sospechoso como alimento en la dieta animal?

Previo al suministro de una ración sospechosa, es necesario identificar su origen y realizar análisis para determinar presencia y nivel de toxinas en la misma. De esta forma es posible preparar la mejor estrategia de uso, uso directo, necesidad de diluir o necesidad de utilización de secuestrantes.